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  1. 3.- Capítulo "Bob Esponja y sus problemas"

    domingo, 22 de abril de 2012


    3.- Capítulo
    "C'est la vie, mon petite diable"


    Sonidos de risas y voces graciosas le perforan el cerebro con unzumbido ensordecedor y gruñe. ¿Qué era ese zumbidito tan castrante que le jodíala cabeza? ¿De dónde provenía? ¿Era su despertador? ¿Ya era lunes?


    Y luego, como si de un Flashback se tratara, todos losrecuerdos de la madrugada y noche anterior se le cuelan en la cabeza y lo hacensuspirar.


    Oh... Entonces sí era cierto que había estado cumpliendo muchas desus fantasías la mayoría de la noche anterior…


    Maravilloso.


    Mueve la mano de un lado a otro con movimientos adormilados, ybusca el bulto que "se supone" debería de estar a un ladosuyo, pero no encuentra nada. Inclusive, el espacio parecía frío... como sirealmente se hubiese esfumado como por arte de magia.


    Abre los ojos con rapidez y se gira hacia todos lados, pero no hayrastros de ella, ¿Dónde está? Baja la mirada hacia su abdomen desnudo yencuentra varias marcas amoratadas, las cuales le hacen sonreír.


    Se levanta y busca los lentes que están a un lado de la cama, selos pone con rapidez y sale de la habitación con nada más que unos boxerspuestos. Hace frío... lo nota por la manera en la que su entrepierna comienza adespertarse.


    Camina hacia las escaleras y baja a la cocina con paso lento. Escucha ruidos provenientes de la sala y sabe que ella está ahí, pero una nuevaparte demasiado masoquista de su cuerpo, o tal vez a la que ya estabaacostumbrado, le dice que son alucinaciones.
    Esa misma parte le dice que ese pequeño demonio el cual lo hizotener sexo infinito por la noche, no existe. Que todo fue una ilusión creadapor algún químico que pusieron en su botella de agua. Que la felicidad infernalno podía existir... no podías ser tangible. Era imposible, ¿Cierto? Tanimposible que ni siquiera el dinero podía comprarla.


    Entra a la cocina, y sigue el olor a vainilla y mandarinas que parecía una estelade estrellas regadas a su alrededor, una esencia que lo hace siempre desearmás.


    Al entrar a la sala lo que ve lo deja impactado.


    —"Hello Mr. Sunshine, The earth says 'Hello'"(Charlieand the Chocolate Factory, 2008)- —Murmura ella y sigue moviendo su pequeño yredondo trasero alrededor de la mesa de café.


    Enfrente de él, en su inmaculada sala, hay un desastre de cereales;un plato vacio, un vaso con leche y todas sus almohadas están sin arreglar. Skylar sigue moviéndose de un lado a otro, bailando la canción del programade una esponja amarilla que vive debajo del mar.


    Connor observa todo con shock. ¿Qué JODIDOS le pasó a sudepartamento? ¿¡POR QUÉ ESTÁ TODO TAN TIRADO!?


    Fija su mirada en el atuendo de Skylar y siente una sonrisa quese comienza a formar en sus labios, haciéndole olvidar por un breve momento suenojo.


    Las medias rojas y blancas que le llegan hasta las rodillascombinan con su ropa interior del mismo color que tiene moñitos alrededor y lacamisa... Oh Dios, ella traía puesta SU camisa. Le quedaba gigante, peroera una visión hermosamente tierna. Y el negro contra su piel pálida la hacíaver tan... comestible.


    Inclusive, por un momento, su boca comienza a salivar.


    —Pensé que te habías ido— Susurra él y camina con lentitud haciael sillón. Quiere alcanzarla y tomarla entre sus brazos. Volver a tener sexocon ella y sentirla en su cuerpo. Quiere hacerle todo lo que no le había hechoen toda la noche entera, y eso era decir mucho.


    Ella se gira y se deja caer en el mueble con un suspiro decansancio.


    —¿Ah sí? ¿Y cómo querías que me fuera? Tú fuiste el que me trajoaquí ayer... así que tú me regresas —Contesta ella y apaga la televisión. Connor se sienta a su lado y sube sus pies descalzos a la mesa de café.Necesita llamar al servicio de limpieza, urgente.


    —¿De dónde sacaste esa ropa?


    —Hello Kitty tiene más espacio de lo que tú piensas.


    —¿Ah, sí? —Pregunta Connor y Skylar sonríe y asiente con la cabeza.Pone una de sus pequeñas manos en el abdomen musculoso del hombre que tiene aun lado y hace, distraídamente, formas con sus uñas. Un escalofrío le recorrela espalda al adulto y sus boxers comienzan a hacerse más apretados.


    —Necesito regresar a donde estuvimos ayer... —Susurra condesesperación ella y se acerca un poco más a Connor. Él tiene los brazosabiertos y ella se acomoda encima de él, con las rodillas a cada lado de suscaderas.


    —¿Para qué? —Pregunta él y sus grandes manos la toman de lacintura. Le levanta la camisa y comienza a delinear con la yema de sus dedos elelástico de su ropa interior. Skylar cierra los ojos, se deja perder por unmomento en las sensaciones que sabe que probablemente ya no estarán ahí al díasiguiente.


    —Porque hace exactamente dos horas se terminó mi última línea decocaína y necesito… Connor... yo... necesito— Susurra, y hay tal desesperaciónen su voz, que Connor desvía la mirada. ¿Por qué a esa edad pensaban todos queese polvo iba a arreglar sus vidas?


    —¿Quieres regresar a ese lugar por una droga que va a destruirteesa hermosa nariz tuya, exponerte a que te golpeen y luego... qué? — Preguntaél en un gruñido y la quita de encima suyo. Skylar cae de un golpe sordo en el sillóny Connor deja escapar una carcajada hermosamente sardónica.


    —¡No seas exagerado! ¡No me iban a golpear! — Chilla ella, pero nisiquiera con la voz tan alzada, puede creerse la mentira.


    —¿Ah no, princesa? ¿Entonces qué iban a hacer contigo? ¿Jugaral té y cantar "feliz no cumpleaños"?, para ser una cínicasexual, eres demasiado inmadura en tu vida externa —Murmura él y toma laBlackBerry que descansa en la mesa de café.


    —¿Te tengo que recordar mi edad? ¿Quién era el que estaba JODIENDOayer por saberla? ¡Ahora no quieras echármela en cara! — Contesta ella y secruza de brazos.


    La palabra "Quince" se alumbra en el cerebro de Connor como si de fuegos artificiales pareciera, y algo dentro de él se hincha conorgullo, pero también otro pensamiento llega a su mente y esa alegría sedeshace un poco en preocupación.


    Quince años. Ella tiene quince años. ¿Tan pequeña era? No loparecía... si bien, se veía grande, pero él pensaba que tendría unos 18 o 19.Se encoje de hombros mentalmente y no le da tanta importancia al asunto. Noestá preocupado de las repercusiones, ya que ella era una drogadicta. Y era supalabra contra la de él, así que... ¿Qué de malo podría tener?


    —Mientras no les digas a tus papás que ya comes más de lo quepuedes tragar, todo estará bien— Y sonríe, porque él es así, y porque...honestamente, los asuntos legales jamás le han importado demasiado.


    Skylar abre la boca para contestar, pero Connor la silencia con undedo y se lleva la BlackBerry al oído.


    —¡Alejandro! ¿Cómo has estado? Bien... sí, ya sé... No, no ¿Tiempo,cierto? Ajá. Sí... por eso te llamaba. ¿Cómo que todavía recuerdas mispaquetes? Sí, eran el Blake especial... Bueno, necesito que traigas uno deesos a mi departamento lo antes posible. No... sólo el polvo. Ajá, sí... deacuerdo. ¿Media hora? Sí... el precio, ¡Por Dios, Alejandro! Parece como si nome conocieras... No, no... el dinero jamás ha sido un problema, OK... deacuerdo. Saludos a los chicos, adiós —Y cuelga. Se gira hacia Skylar quien loobserva con cara de curiosidad y él sonríe.


    —¿Qué? —Pregunta él y comienza a recoger las cosas que estaban enla mesita de café. Le estresa que esté todo tan... tirado.


    —¿Con quién hablabas? — Pregunta ella y lo sigue hacia la cocina,con los brazos aun cruzados.


    —¿Por qué el chico de ayer quería golpearte? —Contesta él y metelos cubiertos en el limpia platos.


    —¿Por qué siempre contestas con preguntas? —Y azota sus pequeñasmanitas a sus costados.


    Él se carcajea, porque se ve demasiado linda.


    —¿Por qué jamás contestas a las mías? —Y al instante siente ungolpe seco en su hombro. Se gira y ve que Skylar tiene la mano temblando y sucara está completamente encolerizada. El lugar donde le pegó comienza a arderley la sorpresa y rabia se hacen presentes en su cuerpo.


    Y el tiempo se hace demasiado lento, pareciera como si todosucediera en cámara lenta. Connor siente que lo está viendo todo desde elexterior. De dos grandes zancadas la toma de la cintura y con suavidad laestampa contra el refrigerador. Una de sus manos toma las muñecas de la chica ylas pone encima de su cabeza, la otra mano la toma de la cintura.


    Sucedió todo tan rápido que Skylar ni siquiera pudo respirar.


    —Escúchame muy bien, niñita. No por el hecho de que te haya traídoaquí y de que haya pedido tu jodida droga y de mejor calidad, quiere decir quetienes ALGÚN derecho a tocarme. ¿No lo entiendes? Para mí, no significas nada.Sólo otra niña estúpida que cayó en mis redes. ¿Piensas que me importas sóloporque estoy gastando dinero en ti? El dinero es lo que más me sobra, Skylar.Que no se te olvide... que jamás se te olvide que estás en mi territorio.¿Entendido? —Murmuro todo, con voz tan calmada que lo hizo aun más amenazante. Skylar lo observaba con mirada desafiante, ni él ni NADIE le iba a hablar de esamanera.


    —Ahí es donde te equivocas, Connor. Desde el momento en el que metrajiste aquí sabías a lo que te metías... No me vengas con el discursoatemorizante de que "Estoy en tus territorios", estúpido. Podrástener más edad y dinero que yo, pero no pienses que soy una ingenua. Sé que tevalgo una mierda, al igual que a mí me vale un cuerno que es lo que haces. ¿Ysabes qué? Por mí ve y métete tu paquete en el cu... —Pero una voz masculina,proveniente del recibidor, no la dejo proseguir.


    —¿Connor? —Habla la voz masculina y Skylar sonríe con cinismoante la mirada sulfurada de Connor.


    La chica siente la respiración de él sobre su rostroy unas ansias locas de besarlo le entran, pero es demasiado inteligente comopara hacerlo en ese momento. Los ojos azules de Connor tienen un brilloenloquecido, tiene tantas ganas de... besarla y callarla y hacerla que setrague sus palabras. Nadie jamás le había hablado así, más que Monique... y eraella como su hermana. ¿Cómo se atrevía esa... esa chiquilla a ponersecon esa actitud? 


    ¡Urgh!


    —¿Connoooooor? —Vuelve a preguntar la voz.


    Connor suelta las manos y la cintura de Skylar. Le da una últimamirada de odio y sale hacia el recibidor.


    Patrick se encuentra jugando con las bragas de Skylar que seencontraban tiradas en el suelo de la sala. Tiene una sonrisita estúpida en suslabios que Connor quiere borrar al instante.


    —Hermano, parece que tienes compañía. —Y le lanza la ropa interiora Connor quien la cacha, y se encoje de hombros.


    —¿Dónde te metiste ayer? Te estuve buscando por todo ese malditolugar y jamás te enco... —Y se ve acallado por la presencia de la chica que sedetiene a un lado de Connor.


    —Hola... —Murmura ella y sonríe. Patrick la escanea de arriba aabajo con la mirada. Es muy bonita, demasiado bonita para ser exactos. Tiene uncuerpo muy... lindo. Y se veía joven, mucho. 


    Pero también se veía tan...rota. Tan frágil, que unas ganas inesperadas de abrazarla le entraron alcuerpo.


    Connor ve la mirada de su amigo y siente que un gruñido se empiezaa formar en su garganta.


    —Skylar, ¿Por qué no vas a ponerte algo de ropa? —Murmura Connor,pero Skylar no contesta. El tamaño y los ojos grises del amigo de Connor latienen mesmerizada. Es tan... grande. Su mente vuela y se pregunta si su peneserá igual de grande. Se sonroja de sólo pensarlo.


    —No, no, Connor. Déjala, así se ve linda —Contesta Patrick y da dospasos hacia adelante.


    —Soy Patrick Acker, un gusto —Y extiende su mano.


    Skylar la toma y sonríe. Su mano es cálida... le gusta.


    —Skylar Fenderson. El gusto es todo mío —Contesta ella y dejaescapar una risita.


    —¿En qué puedo ayudarte, Patrick? —Contesta Connor con vozcontenida. No le gusta la manera en la que su amigo está observando a Skylar. Sesiente demasiado... posesivo.


    —Ah, pues... yo sólo venía a ver si estabas bien —Contesta él, perosu mirada sigue clavada en los ojos acaramelados de la chica.


    —Lo estoy, ¿Me ves? Ahora si nos disculpas... Estábamos un pocoocupados —El tono de Connor es de enojo, pero ninguno de los dos presentes lonota.


    —¿Por qué no te quedas, Patrick? Connor le llamó a un tal"Alejandro", ¿Lo conoces? —Pregunta ella y Patrick se gira con los ojosabiertos como platos hacia Connor. Skylar sonríe sardónicamente y Connor gruñe.


    —¿Alejandro? —Y comienza a carcajearse —¿Regresas a esos pasos,Connor?


    —No, ella quería unas líneas y yo no iba a llevarla hasta dondeestábamos ayer para que las consiguiera. Aparte, no dudes que lo que le dan aella sea harina para hornear mezclada con el polvo —Contesta él y sonríecínicamente a Skylar quien los observa a los dos con curiosidad.


    Patrick se gira a la chica y sus carcajadas se suavizan.


    —¡Ah! Olvidaba lo que era ser "Adolescente" y quererdrogarse... No te preocupes, preciosa. Alejandro tiene la mejor cocaína delpaís. Es colombiano, así que... puedes imaginarte —Y sonríe. Dos adorableshoyuelos se forman en sus mejillas.


    —¿Estás insinuando que mi cocaína es "Polvo parahornear", Imbécil? —Masculla en la dirección de Connor y él se carcajea.


    —No lo insinúo, lo sé —Contesta él y se cruza de brazos —¿Creesque no hemos pasado por eso, Skylar? ¿Crees que nosotros, a tu edad, nohicimos lo mismo? Claro, aunque con mejor calidad... por supuesto —Y sonríe. Skylar se le quiere tirar encima para golpearlo y besarlo y... lo que sea, perose detiene cuando las carcajadas de Patrick se hacen presentes.


    —Connor, deja a la chica tranquila —Dice Patrick entre risas.


    —Iré a ducharme y ponerme algo de ropa, te sugiero que hagas lomismo —Murmura Connor a Skylar y ella le sonríe dulcemente y le enseña eldedo. Unas ganas gigantes de tomarla por la cintura, echársela al hombro yenseñarme dónde podía meter ese dedo le entraron al ojiverde pero, sólosonrío y se retiro a su habitación. Dejando a Patrick y la chica en la sala.


    Algo extraño sentía en el pecho. Esto ya había pasado antes... sehabían pasado a las chicas, pero ella diferente. Connor no quería imaginárselacon Patrick. Era... frustrante.


    Skylar camina hacia un lado del grandulón y se sienta. Patrick laobserva con una sonrisa divertida en los labios y enarca una ceja.


    —Tú no eres como las demás... —Murmura él y ella sonríe.


    —Ni tú.


    Y los dos se ríen, porque es cierto.


    —¿Vamos a divertirnos? —Pregunta ella y él asiente con la cabeza.


    Skylar se acerca un poco a él y pone una de sus pequeñas y blancas manos ensu pierna. Patrick le toma la mano y juguetea con sus dedos.


    El timbre de la puerta suena, Patrick se levanta y va a atender.
    Regresa minutos después con un paquete pequeño en sus manos y Skylar casi quierellorar de felicidad cuando ve el polvo.


    —¿Lista, cielo? —Pregunta Patrick y se acerca a ella.


    Skylar asiente con la cabeza y corta la distancia que está entreellos. Lo toma de la nuca y le da un suave beso en los labios.


    —Esto va a ser divertido —Contesta él, y desde la ducha se escuchaun gruñido de enojo.


    Sí... iba a ser una tarde demasiado interesante.
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  2. 2.- Capítulo "McDonals & Something Else"

    sábado, 4 de febrero de 2012

    2.- Capítulo

    –Tengo hambre– Dice la chica justamente cuando estaban entrando por la interestatal. Las luces de Nueva York le dan hambre. Mucha. 

    Quería una hamburguesa.

    Connor da un suspiro cansado y comienza a hacer un croquis en su cabeza de el lugar de comida rápido más cercano que había.

    –Pues hay un Carls Jr. a unas cuantas cuadras de aquí...– Comienza él pero ella lo corta.

    –No. Tiene que ser McDonals. McDonals te hace feliz– Canturrea y él comienza a preguntarse si ésto era una buena idea. 

    La chica parecía que volaba en las nubes en vez de estar en la realidad.

    –OK...– murmura él y ella asiente. Feliz.

    Entran a Manhattan y Skylar observa las luces a su alrededor. Son tan bonitas. Las quiere tocar, y abrazar y decirles que son hermosas.

    –Sería increíble abrazar una luz– Dice ella y él enarca una ceja.

    Era necesario que encontraran un McDonals. No creía soportar más sus comentarios amorfos sobre la vida, el ambiente, y la gente.

    –Te amo... mundo–Murmura ella y él articula un "¿Qué mierda?" a nadie en específico. 

    Sí. Un Mcdonals lo salvaría de ésto.

    ...

    ¡Jurarías que ésto es tu casa!

    Pent House, mejor dicho.

    Es lo mismo… tienes demasiado dinero.

    El suficiente para sobrevivir…

    …Cinco vidas enteras viviendo como Madonna.

    Probablemente, y hasta como Elton John.

    ¿Quién eres en realidad?

    –Eso depende, ¿Quién quieres que sea? Pregunta Connor y una sonrisa se pinta en sus labios.

    Skylar no contesta, realmente no le interesaba quién podría llegar ser o no. Lo único que en este momento tenía su atención entera era la cajita feliz de McDonalds que llevaba en las manos. Tenía un antojo irracional por una hamburguesa desde hacía días, y ¿qué mejor que disfrutarla con una de las mejores vistas de todo New York?

    La muchacha se deja caer en el sillón, sube sus tenis desteñidos a la muy, demasiado, costosa mesita de café y se dispone a comer su cajita. La sonrisa que adorna sus labios parece la de un niño en la mañana de navidad; inclusive parecía que ilumina todo lo que tiene a su alrededor, todo… inclusive la negrura de la cual Connor venía acompañado.

    Él la observa, entretenido. Le impresionan todos y cada uno de sus gestos, es como estar viendo una obra de arte demasiado interesante. Quería encontrarle todos los detalles visibles e invisibles.

    ¿Cuántos años tienes?– Murmura él. Hace cálculos en su cabeza y no le ve más de 19. Pero tampoco menos de 17, y eso era bueno. No quería tener problemas con la autoridad por ella.

    ¿Por qué te interesa saber cosas que no tienen importancia? Pregunta Skylar mientras embarra el sobrecito de Ketchup en su hamburguesa.

    Para mí es importante Contesta Connor y va hacia la mesita que tiene en la esquina, toma un vaso y se sirve un Bourbon.

    ¿Y eso? ¿Te va a importar en dos minutos? ¿En una hora cuándo me estés penetrando tan fuerte que lo único que te importe sea que gima tu nombre en tu oído y te encaje las uñas en la espalda para que sientas más placer? “Connor… Connor… ¡Connor!” – Gime con un tono que no deja demasiado a la imaginación, se ríe y se lleva la hamburguesa a los labios. Connor la observa con la boca abierta. ¿Qué era ella? ¿Era humana, acaso? Nadie, jamás, le había contestado de esa manera. Ni siquiera el mismísimo Patrick… Nadie tenía las agallas suficientes para desafiar a Connor. Sea porque sabían de lo que era capaz o porque tenía una vibra pesada, pero nunca había encontrado a alguien que fuese tan... ella.

    No, linda. Créeme que tu edad es lo que menos me va a importar cuando esté encima de ti y te haga gritar. Simplemente es un dato técnico que requiero para no meterme en problemas con tus padres- Contesta él, le quita la papa frita que ella se estaba llevando a los labios, se la come y le sonríe.

    Me gusta estar arriba, no me gusta que me aplasten Contesta la chica. Skylar parece inmune a este tipo de temas. Pareciera, desde afuera, que los dos hablaban del clima y no de temas sexuales que, aunque no quieran aceptarlo, empezaban a hacer estragos en sus cuerpos.

    Los dos se quedan en silencio, apreciando la increíble vista del apartamento de Connor. New York frente a ellos, iluminado bajo el velo oscuro de la noche. El apartamento estaba en penumbras, así que la belleza de la ciudad brillaba aun más.

    Skylar sigue llevándose comida a la boca, masticando y disfrutando aquel sabor que le traía tantos recuerdos. Connor tenía su mente dividida entre ella y sus sonidos. Se preguntaba si así sonaría cuando estuvieran teniendo sexo.

    La idea de tener sexo con ella había ocurrido de un momento a otro. Sin que ninguno de los dos lo planeara. ¿Por qué? Jamás se había sentido tan atraído por alguien como lo hacía con ella. Jamás… nunca, ni siquiera con aquella persona... ni siquiera con ella, la mujer que tenía prohibido repetir su nombre. l

    Me gustas… Murmura él y se impresiona de lo fácil que le salió decirlo. Ella asiente y sigue comiendo.

    –Eh ahí el problema  Contesta Skylar y muerde la última parte de su hamburguesa.

    ¿Por qué?

    Porque…– Y su tono de voz es casi cantarín te diría que no soy buena para ti, pero los dos estaríamos mintiendo. Soy mala, y eso es lo que te gusta. Soy mala y sabes que tienes demasiadas posibilidades de perder conmigo. Pero, eso no te importa, ¿Cierto?, Conozco a los de tu clase… sé que lo único que quieres hacer en este momento es desnudarme y meterme en tu cama; yo también lo deseo, no pienses mal. Y sé que tú también tienes algo demasiado oscuro… y eso es lo que me atrae de ti. Que careces de luz, al igual que yo Susurra ella y él asiente. Ella tiene razón, y Connor no puede negarlo. No hay demasiado qué decir después de eso.

    ¿Por qué me salvaste? Pregunta Skylar y se gira para observarle.

    Si te dijera que no lo sé…

    Te diría que te estás mintiendo. Lo sabes a la perfección.

    Te lo digo si tú me dices tu edad.

    Ella sonríe, con tristeza.

    Prefiero quedarme con la duda.

    Igualmente Contesta él y sonríe.

    ¿Entonces? ¿Me vas a besar sí o no? Pregunta Skylar y se acerca peligrosamente a Connor. Él la observa, extasiado, y abre sus brazos para que ella se acerque por completo.

    A Connor le excitaba la idea de tener relaciones sexuales con alguien menor de 18, sólo que las consecuencias de eso le molestaban demasiado. Skylar, a pesar de su rostro de niña, se veía que estaba rota. Una muñeca rota y muy experimentada. Y si iban a eso, se contaban los años por la experiencia, ¿Cierto? Entonces, por la manera en la que Skylar ahora le quitaba la playera tan salvajemente, ella tenía demasiados años. Cientos.

    ... inclusive miles…

    Connor la toma de la cintura, en un rápido movimiento la pone debajo de él y deja besos en sus parpados, su nariz, la comisura de sus labios, su cuello… todo, menos la boca.

    Skylar levanta la cadera y abre más las piernas para sentirle más cerca.

    ¡Bésame! ¡Ya! Demanda ella y él sonríe.

    Lo que gustes…- Murmura y sus labios se unen a los de la muchacha tan suavemente que parece como el toque de una mariposa.

    Odio… que… hagas… eso Las palabras salen cortadas por la respiración errática de Skylar.

    Dime qué es lo que quieres Las manos de Connor se resbalan lentamente por la espalda de ella y en un fluido movimiento le quita la sudadera, exponiendo una playera de tirantes blanca abajo. Sus dedos acarician tan… tortuosamente las costillas de la chica que parece como si las estuviese dibujando.

    Quiero que me ruegues… Gruñe él y una de sus manos jala el pelo de Skylar para dejar expuesto su hermoso y blanco cuello. La lengua de Connor encuentra un punto y lo traza, para luego succionarlo lentamente con sus labios.

    Un gemido sale de la boca de la chica.

    Quiero sentirte... Jadea ella y Connor niega con la cabeza.

    No, hasta que no me supliques por hacerlo Contesta él y desabotona los Jeans de la chica, sus dedos recorren el elástico de su ropa interior, pero no pasan de ahí.

    Skylar deja escapar un gimoteo y Connor se carcajea. Los sonidos son magníficos.

    Tócame… Jadea ella y Connor mete, lenta y tortuosamente, la mano en su ropa interior. Los dos dejan escapar un siseo al sentir el contacto.

    Skylar mueve sus caderas para buscar un poco más de fricción, y abre más las piernas. Connor usa la base de su mano para tocar con suavidad su clítoris y deja escapar un gruñido al sentirlo.

    Estás tan… mojada susurra Connor y con su dedo pulgar comienza a masajear aquel punto de placer. Skylar se retuerce con cada movimiento, y el ambiente se llena de gemidos y… algo más.

    Skylar se quita su playera de tirantes y deja expuesto su torso. Connor está maravillado. Si bien, sus senos son demasiado pequeños, son perfectos. Perfectas montañas con pezones rosas que se endurecen bajo su mirada.

    La chica lo toma del cuello y lo jalonea hasta que la boca él está sobre sus pezones. La lengua de Connor sale lentamente y humedece con un lengüetazo. Skylar se desespera y lo jala más del cuero cabelludo para que Connor la pruebe, pero no. Si bien, el único cambio que hay es que el chico masajea más rápido su clítoris.

    Connor sonríe, le encanta llevar a las mujeres al límite antes de tener sexo con ellas. En este caso, le está costando demasiado trabajo, porque los sonidos que hace Skylar son lo suficientemente excitantes como para hacerlo venir en sus pantalones como si fuese un adolescente.

    Quítate los pantalones Exige él y Skylar obedece al instante. La necesidad de un buen polvo es demasiada.
    Connor se quita los suyos y los dos quedan en ropa interior. Connor toma de la mano a Skylar y la lleva por las escaleras, hacia su habitación. Al llegar ahí la toma de la cintura, la gira y la atrae hacia sí mismo para que su redondo trasero esté contra su erección. 

    Skylar gime al contacto y sonríe. Esto iba a ser demasiado divertido.

    Connor la toma del cuello y la obliga a agacharse. Skylar pone sus dos manos en la orilla de la cama mientras Connor baja su ropa interior lentamente.

    Ahora quién es el que está ansioso Murmura ella y él gruñe.

    Las manos de Connor bajan desde la espalda de Skylar hasta su firme trasero, y ahí sus manos sueltan una nalgada que se escucha demasiado fuerte.

    Más… Suplica Skylar y él lo vuelve a hacer. La piel debajo de sus manos comienza a volverse roja  y sonríe sardónicamente. Ama hacer eso.

    Condón, no quiero que me pegues enfermedades Skylar sonríe al escuchar a Connor quejarse.

    No tengo enfermedades, no soy tú Contesta él, pero va, resignado, al cajón de su mesita de noche.

    No lo arruines, Connor– Canturrea ella y se carcajea.

    Hmmp… Es su contestación. Connor regresa con rapidez detrás de ella, saca el condón de su empaque, se lo pone y suspira con satisfacción. Ahora... ¿En qué estaban?

    Connor se posiciona detrás de la chica y vuelve a darle otra nalgada. Skylar respira y jadea al mismo tiempo.

    -¡Rápido!- Chilla ella, y él se carcajea. Se mete de un tirón dentro de ella y aumenta su ritmo, desesperado, para luego hacerse lento.

    ¿Lo quieres? ¿Quieres sentirme dentro de ti? La jala del cabello y levanta su espalda. Ahora el cuello de Skylar está expuesto para él y aumenta el ritmo en sus caderas. Skylar gime y lo toma de la nuca.

    Más… fuerte Connor la toma del trasero, la separa de él y la vuelve a penetrar con fuerza. Ella gime y cierra los ojos. Demasiado bueno.

    Una de las manos de él va directa hacia el clítoris de Skylar y lo masajea. Ella grita, el places es demasiado.
    Más y más y más y gemidos y gemidos y sensaciones. Él la toca y ella se retuerce y viceversa.

    La habitación se llena de olor a sudor, mandarina, menta y… sexo. Todo demasiado intoxicante, todo demasiado fuerte… demasiado fiero.

    Las manos de Connor se quedan marcadas en sus caderas y los gemidos de Skylar se queman en su memoria. Llega a un punto en el que los dos se pierden en la inmensidad de las sensaciones. Todo a su alrededor deja de existir y sólo quedan ellos, uniendo sus cuerpos en un delirio increíble.

    Pasan minutos, ¿Horas?, ¡Podrían pasar días y todo esto sería perfecto! ¡Podría pasar la vida entera y ninguno de los dos se movería de ahí!

    Vente para mí, Skylar Gruñe Connor y acelera el movimiento de sus caderas. Ella gime y se deja llevar por el vaivén.

    Ese ya muy conocido cosquilleo en sus pies y manos se hace presente, el calor que su bajo vientre emana es tan… familiar. Ella sonríe y sabe lo que viene después
    :
    El aire se va de sus pulmones y un placer le recorre el cuerpo entero. Empezando por la punta de sus dedos y terminando por sus cabellos. Era como cuando era niña y comía pastelillos de chocolate. Era como elevarse a otro mundo.

    Connor jadea y entierra su rostro en el cuello de Skylar. En un momento de inconsciencia abre la boca y muerde la piel que tiene frente a él. Ella grita, pero también se ríe. La manera en la que todo esto se ha desarrollado es demasiado graciosa.

    Connor siente como su cuerpo comienza a relajarse y se deja ir. Ama esa satisfacción que queda después del acto. Él lo veía como el placer que quedaba después de que algún  incendio se terminara… sólo quedaban las cenizas y los recuerdos.

    Con una última penetración y un gruñido, todo queda en silencio, sólo sus respiraciones entre cortadas se escuchan, sólo ese malsano olor a sexo taciturno y sudor humano queda en aire.

    Connor se quita de detrás de Skylar y se tira en la cama, respirando por la nariz y por la boca.

    Wow… y yo que pensé que tendrías más… condición La risa de Skylar no se hace esperar y le perfora a los oídos.

    Connor enarca una ceja y la observa. La luz de la luna baña su cuerpo, y sus lunares esparcidos parecen una constelación. Su cabello cae, mojado, por sus hombros, tapando sus pezones rosas que son perfectos. Su rostro… su rostro es como el de un ángel, un ángel que ha sido condenado al infierno. Un ángel caído. No se ve inocente, por desgracia ya no. Sus facciones son demasiado oscuras, demasiado maduras para la expresión de su rostro. Sus ojos verdes, detrás de ese cinismo que la caracterizaba, se veían… rotos. 

    Vacios.

    Por un segundo, un simple segundo…. Connor siente melancolía por ella. Pero luego desaparece con la misma facilidad con la que había llegado. Él no sentía, ni quería sentir nada por absoluta y totalmente nadie. Ese no era él y no iba a comenzar con ello sólo por ésta chica.

    ¿Cuántos años tienes? Murmura y ella sonríe. “Parece la sonrisa del gato de Alicia en el País de las Maravillas” Piensa él.

    ¿Por qué deseas tanto saberlo? Pregunta ella y se deja caer a un lado de él. Connor voltea su rostro y la observa. El contraste entre la piel blanca de Skylar y sus sabanas negras hacen una visión erótica increíble.

    Simple curiosidad Y era cierto, en parte… y en parte, también, porque quería saber si había cumplido aquella fantasía oculta que tanto había deseado.

    Skylar se gira, acostada de un lado para poder observarlo mejor. No sabía qué tenía éste extraño que le hacía querer contarle todos sus secretos…y aun más. Era demasiado raro, e inclusive… gracioso.

    Necesito una línea… Susurra ella y comienza a levantarse para ir por su mochila, pero la mano de Connor la detiene.

    Eso puede esperar Murmura él y ella, al ver la intensidad en su mirada, se deja cae de nuevo con un suspiro.

    ¿Nombre completo? Pregunta él y ella se ríe.

    ¿Esto es “20 preguntas después del sexo para Dummies” o qué? Y vuelve a dejar salir una carcajada. 

    Connor lucha para contener su sonrisa, pero falla. Le encantaba el hecho de que no su boca no tuviese filtro. Que dijera lo que tenía en la mente. Era… refrescante.

    ¿Nombre completo? Insiste él y ella suspira.

    –Skylar Fenderson Contesta ¿El tuyo?

    –Connor Blake. ¿Color favorito?

    Blanco. ¿Por qué tienes tanto dinero?

    Herencia familiar. ¿Caricatura favorita?

    Tom & Jerry. ¿Aparte de adicto al sexo a qué te dedicas?

    CEO de una compañía. ¿Por qué tu mochila es de “Hello Kitty”?

    Porque me gusta la jodida gatita. ¿Primer beso?

    A los 4 años. ¿Qué… ¡Espera! ¡No me mires así!

    Skylar lo observa como si le hubiese salido una cabeza más.

    Y yo que pensaba que yo era la que cargaba con el monopolio de precocidad Murmura ella.

    Connor sonríe y mueve su rostro hasta que sus labios están unidos. Pero no de una manera sexual, ni erótica. Era sólo para pasarse aire. Skylar exhalaba, él inhalaba y viceversa. Los dos cierran los ojos y se dejan arrullar por los sonidos a su alrededor.

    Connor comienza a caer en un letargo, su cuerpo está exhausto después de los acontecimientos de toda la noche, y quiere descansar.

    Lo último que sus ojos observan es el rostro adormilado de la chica que descansa entre sus brazos.

    Lo último que huele es ese familiar aroma a Mandarinas…

    Lo último que siente es un suave beso de los labios de Skylar.

    Lo último que escucha es la palabra “Quince” y después…

    …Después todo se vuelve negro.

    ***
    :D Las amo, ¿ya les dije eso?, por ahí me preguntaron en quién basé mis personajes y aquí les dejo la lista.

    Skylar: Sky Ferreira.
    Connor: Matt Boomer.
    Patrick: Chris Evans.
    Monique: Scarlett Johansson.

    ¿Opiniones?
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  3. 1.- Capítulo.

    Explícame otra vez ¿Por qué mierda estoy aquí?- Pregunta Connor con su ya muy conocida voz seria y aprieta, desconfiadamente, el botón de la alarma de su recién nuevo  Ferrari Dino. Patrick, que aprieta la alarma de su Hummer, le da una palmada en la espalda y se carcajea al ver la cara de estrés de su amigo.

    Porque vives, comes, duermes y… te chaqueteas pensando en el trabajo, Connor. Tus millones no se van a ir solo porque salgas algunas horas. Esto es divertido ¡No veníamos a uno de estos desde que teníamos diecisiete! Contesta y sus ojos son iluminados por una luz parpadeante verde. Connor niega con la cabeza y se golpea mentalmente por haber aceptado esto.

    Mierda…

    ¿En qué momento se le ocurrió que esto sería divertido?

    ¿Qué pensará Monique de que… ¡PATRICK! La mano de Connor va directa hacia la nuca de su amigo y la golpea. Patrick, el cual estaba desvistiendo con la mirada a un grupo de chicas que habían pasado a un lado de él, sacudió la cabeza.

    ¿Qué pensará Monique de qué, Connor?- Murmura, serio-, Ella está con su “Jackson-Ódienme-Porque-Soy-Un-Junior-Hijo-De-Papi-Wolfgan”, ¡Me dejó por ese imbécil!, ¿Qué mierda se supone que haga?, El hecho de que tú la conozcas desde antes que le salieran senos y sean mejores amigos no quiere decir que yo, de todos los “Súper-Mosqueteros-Amigos-De-Connor” Tenga que tenerle respeto.

    Y era cierto, Monique había cometido el error más grande de la vida al haber dejado a su amigo por aquél idiota, pero Connor era conocido por no meterse en asuntos que no tenían absolutamente nada que ver con él, por lo cual, cuando sus dos mejores amigos terminaron su relación él se guardó todos sus comentarios.

    Aunque eso  no quería decir que no pensara que los dos eran unos imbéciles.

    Pero tal vez… Contestó Connor, pero su amigo lo cortó con un movimiento de la mano.

    Pero tal vez N-A-D-A. En la gala de tu mamá intente hablar con ella y me ignoró. Ni siquiera me saludó. Ya estoy harto, Connor. Por favor… sólo déjame divertirme hoy. Necesito salir de este maldito hoyo Y, por el tono de su amigo, el ojiverde decidió dejarlo pasar.

    Cierto era que esa relación había ido de mal en peor desde un principio. Patrick era un alma libre. Si bien era sabido era uno de los hijos de los hombres más importantes y adinerados del país, y su trabajo como CEO en la compañía de su padre le daba más dinero que, junto a su herencia, jamás lograría gastar del todo.

    Monique Marshal… ella era otro tema. Hija de otra de las familias del mismo círculo, Monique, o "Mimi" para los amigos, vivía rodeada de superficialidad. Se dejaba regir por lo que sus padres decidiesen y, si por ella fuese, jamás hablaría con un pobre, el cual no era el caso de Patrick. Cuando tenía 21 se había ido un año a África de voluntario, ya que su padre lo había mandado como castigo. En cuanto piso ese continente jamás volvió a ver la vida de la misma manera. Desde ese momento para él todos fueron iguales… y valía más una persona que era original, que no temía ser él mismo, a una persona que tenía que cubrir su verdadero YO porque la situación o su círculo social lo necesitaba.

    Al final, esto y que Mimi no hubiese querido cambiar su actitud fue lo que terminó destruyendo su relación.

    Connor suspira y sigue a su amigo. A su alrededor hay gente, demasiada. Las luces titilantes son verdes y, algunas veces, alumbran sus rostros. La música y el típico “BUM-BUM” de la música electrónica se mezcla junto con las platicas y gritos de los que se encuentran a su alrededor, haciendo un sonido desquiciado… agudo, estresante.

    Connor no entendía cómo era que había llegado a parar ahí. Es decir, su amigo dijo “Fiesta” Jamás especifico que esa dicha "Fiesta” estaría rodeado de muchas personas que estarían bajo los efectos de uno que otro estupefaciente  y que la música era repetitivamente aburrida.

    Y claro, no era que él no lo hubiese hecho a la edad de diecisiete, pero teniendo en cuenta todo lo que había pasado desde esa época, ahora ya hasta se sentía como un abuelo.

    Llegaron al centro de lo que parecía ser “El lugar” y Patrick, con todo y su sonrisa con hoyuelos y sus gigantes y enigmáticos ojos grises comenzó a bailar al son de la música. Connor lo observaba curioso. Había visto bailar a su amigo muchísimas veces más en lugares parecidos a este, pero… eso había sido cuando tenían diecisiete y, obviamente el tiempo no le había hecho justicia, seguía teniendo los mismos movimientos estúpidos.

    Bum, Bam, Bum, Bam, Bum, Bam…

    Y más luces  verdes y otras muchas de muchísimos colores. Y el alcohol pasando a su alrededor, al igual que las drogas: Éxtasis, cocaína, metanfetaminas, crack, tachas, ácidos, y mil y unas más. Recordó aquella película de Trasppoting y estuvo completamente seguro de que si por los afectados fuese, inhalarían vitamina C si estuviese prohibida.

    Bum, Bam, Bum, Bam, Bum, Bam...

    Un baile estúpido y de nuevo el zumbido en su cabeza…

    Más gente y el lugar se encierra más. Connor intenta moverse, aunque sea un poco… aunque sea para entender más la música que ahora le llena los oídos y le oprime el pecho. Lo consigue, sus manos se mueven al compás del “Bam, bum, bam” y se ambienta. Imágenes de cuando tenía diecisiete le llenan la mente y quiere regresar a esa época. En la que todo era fácil, en la que todo era tranquilo. En la que podía meterse una tacha sin problema a que lo jodiesen luego. De pronto el calor se hace presente y termina por quitarse el sweater que le abrazaba el torso y amarrárselo a la cadera.

    Pasan horas, o minutos. Realmente nadie lo sabe porque dentro de ahí todo es lo mismo… todo el tiempo.


    Un mesero se acerca y pregunta si les puede ofrecer algo. Pide agua para él y para Patrick que parece perdido en la inmensidad del lugar, o más bien perdido en los ojos de una morena realmente sexy que bailaba sensualmente frente a él. 


    Connor sabe lo que sucederá a continuación y se dispone a verlo. Conoce todas y cada una de las tácticas de Patrick para flirtear con una mujer. Inclusive, si quisiera, podría hacer un manual. Las tácticas de los dos eran las mismas, las habían perfeccionado con el paso de los años, pero las habían inventado cuando al cumplir sus dieciséis años las mujeres empezaron a llamarles la atención.


    Si él pudiese hacer un libro al respecto, iría algo así:

    Manual para el flirteo 2.1
    Por Patrick Acker & Connor Blake
    1.- Obsérvala a los ojos lo suficiente para saber que estás interesado pero no demasiado como para parecer un acosador.

    2.- Baila… muévete. Las mujeres odian a los hombres que se quedan inmóviles.

    *2.1* Si no sabes bailar y piensas que harás el ridículo, solamente mueve los pies de un lado al otro. Ellas entenderán el mensaje.

    3.- Cómprale un trago, pero no se lo entregues tú. Dale una propina de 10 dólares al mesero y que él lo entregue. De: El hombre del bar. Para: La señorita con los ojos más bellos.

    4.- Una vez que ella se haya dado cuenta que tú eres ése hombre y que, por tu lenguaje corporal, estas dispuesto a tirártele encima, casualmente, invítala a bailar. No le mires el escote, obsérvala a la cara. A las mujeres les disgusta el típico idiota que sólo observa sus senos/trasero y no la mira a los ojos.

    5.- Platica, pero no caigas en lo aburrido. Prohibido: Política, Iglesia Y/O temas parecidos a la misma índole. Quieres acostarte con ella, no darle clases de historia.

    *5.1* Se permiten fantasías estilo “colegiala” pero ahórratelas para cuando ella esté debajo de ti y tú con TU boca en SU escote.

    6.- Después de los siguientes dos bailes hazle saber, casualmente, que tu departamento está por la misma zona.

    *Clausula oficial* Obviamente se sabe que tu departamento no está en la zona porque vives en el barrio más caro de la ciudad. Pero, ella no tiene porque enterarse, digamos que su atención irá fijada en cosas de más importancia. Un ejemplo: Tus pantalones.

    7.- Terminando la cuarta canción haces presente que es muy tarde y fue una encantadora velada.

    *OJO* Solamente harás este paso si anteriormente estás completa y totalmente seguro que tienes toda su atención y que ya sintió la erección que está en tu entrepierna y NO LE ASUSTÓ. De otra manera… corre, lo necesitaras.

    8.- Ella sonríe, tu le agradas y lo sabes. Ella hace una insinuación lo bastante suave y tú no corres por el auto o la jalas, no. Tranquilo, a las mujeres les gustan los hombres que toman el control.

    9.- Sales del bar, buscas al Ballet Parking y le das una gran propina porque te sientes generoso. Subes al auto y ella se lanza a tu cuello.

    10.- Completado. Ahora… disfruta.

    *NOTA DE IMPORTANCIA* Este manual se aplica a distintas situaciones. Las bases son las mismas.

    Patrick claramente a penas va en la fase uno, pero Connor sabe que no falta demasiado para que su amigo abandone el lugar con la morena que ahora, sin necesidad de trago, se ha acercado.

    Connor sonríe y toma las botellas que el mesero le está dando. Le avienta una a su amigo, le cierra el ojo y se encamina hacia el baño. Ya habrá oportunidad para contarle qué sucedió con la mujer que ahora tenía su espalda pegada a su torso.

    Se felicita por haber traído su auto. No quería que volviese a suceder como aquella vez en la que Patrick le abandonó en México y...

    Mierda. No quería recordar eso. Había sido uno de los viajes más bizarros de su existencia.

    Dispersa su atención hacia otros lados. Le agrada ver que al menos ya se está divirtiendo. El trabajo últimamente lo ha tenido completamente loco. Había heredado la compañía de su abuelo, la cual era una de las más importantes a nivel mundial con respecto al mercado de valores. Era un CEO a sus 26 años, un hombre maduro que tenía el dinero de la mitad de USA. En toda su vida solamente había tenido cuatro relaciones serias, lo demás eran revolcones constantes. Diarios, para ser exactos.

    No podía contar con exactitud la cantidad de mujeres que habían estado en su cama, había olvidado el número cuando cumplió 20. En SU mundo, desde pequeño, le habían enseñado que al final todos caían por una cosa.


    Todos caían por ese pequeño pedazo de papel verde que tenía la cara de Abraham Lincoln.

    Él era como la mafia y el dinero era como sus secuaces.  Cada vez que rostros nuevos desfilaban por el Pent House de Connor él se sentía complacido. Todos en éste mundo eran igual. Les enseñabas un poco de billetes frescos y... meh.


    Sin quererlo caían en su juego. Connor sabía exáctamente bien que cada vez que decía su nombre, mil puertas más en éste mundo se le habrían.


    Y las mujeres... Dios. Las mujeres eran un bonus extra y claro, el dinero había sido parte importante de ello. Obviamente no dudaba de su carisma como hombre, de su cuerpo, de su mente… pero las cuestiones mentales salían sobrando cuando las llevaba al orgasmo y caían agotadas contra su escultural pecho.

    El dinero, para él, gobernaba al mundo. Y, dado que Connor estaba en el top cinco de los personajes más adinerados de la historia, él gobernaba todo. Todo lo que él quería, todo lo que él deseaba…

    Completamente todo.

    Su pasatiempo predilecto era jugar. Jugaba con todo a su alrededor. Su familia, su casa, su empleo… pero lo que más amaba jugar era con las mujeres. Ilusionarlas, decir quererlas, follarlas, dejarlas.

    ¿Qué mejor remedio para un “corazón supuestamente roto” que otro corazón nuevo?

    Él era como un vampiro: chupaba todo lo que él quería, lo secaba… y al final, se iba. Buscaba una nueva presa y volvía a comenzar. Su diversión única. Jamás la cambiaría.

    Sigue caminando tranquilo, la música retumbándole en los oídos y él sonriendo porque se estaba divirtiendo. La gente a su alrededor no le tomaba importancia, ni él a ellos. Todos estaban en su propia burbuja, a nadie le interesaba nada que sucediera a su alrededor.

    Connor abre su botella y bebe de ella mientras sigue caminando y observando, pero, algo lo detiene al instante.

    Algo… o más bien alguien que esta algunos metros frente a él.

    Sus ojos verdes observan con fiereza a la mujer que está enfrente.

    Su cabello rubio cae por su espalda, su cabeza echada para atrás con los ojos cerrados. Un pequeño arete brilla en su nariz. Se mueve al compás de la música, sus manos levantadas. Sus pantalones a la cadera demasiado bajos dejan a la vista una pequeña parte de piel cremosamente blanca. Su sudadera blanca tapa sus brazos y escote. Tiene colgada una mochila de Hello Kitty y, por alguna razón, Connor se enternece.

    Y sigue con sus movimientos. Cadera, Manos, Cadera, Trasero, Hombros, Manos… Una y otra vez, pero jamás abre los ojos. Parece perdida en su propio mundo, en su propio viaje.

    Y el calor se hace más fuerte, Connor la observa fascinado. Los rasgos de la chica son de niña, pero hay algo en ellos que no la hace ver inocente. Su piel parece verde por las luces que los alumbran y ella sigue moviéndose, no importándole nada.

    Observa como su boca se abre lentamente, y él quiere estar ahí. Quiere oler ese aliento. ¿Será dulce? ¿Será ácido? ¿Será perfecto tal y como él lo imaginaba?

    Y la música sigue, y el cuerpo se mueve. Ella baila, él la observa sin que se dé cuenta. ¿Cuánto tiempo? No lo sabe, no le interesa. Ella tiene toda su atención. Era como ver una obra de arte… ella era simple e increíblemente perfecta en su imperfección.

    Bum, bam, bum, bam, bum, bam, bum…

    Connor siente que todo en su cuerpo crece, todo… inclusive su entrepierna. Quiere llegar, arrancarle la ropa y hacerla suya, no importándole que los millares de personas presentes lo pudiesen ver. Quería hacerla suya… arrancarle la vida, destrozarle el corazón. Y con su sangre hacer una canción.

    Y justo en el ultimo *CABUM* algo sucede.

    Una mano toma el brazo de SU pequeño demonio y la jala con rudeza. Connor desvía la mirada hacia el dueño de esa mano y se encuentra con un hombre del tamaño de Patrick, quien observa con desprecio a su pequeño pedacito de infierno personal.

    Los rasgos de Connor se hacen fieros ¿Por qué la toca? ¿Por qué le grita? ¿Por qué ahora intenta pegarle?
    Él, ese hombre… quiere lastimar a SU demonio. ¿¡QUÉ MIERDA LE PASA!?

    Connor no piensa en ese momento, sólo actúa. Siente que una fuerza, combinada con la adrenalina que combinada con la música y ese éxtasis profundo en el cual su demonio lo ha inducido, le cubren el cuerpo. Se abalanza contra la espalda del hombre que ahora tiene sus dos manos gigantes agarrando fuertemente los brazos de la frágil pequeña que tiene enfrente.

    Los puños de Connor se impactan contra los costados del gigante y una patada en el estomago lo manda directamente al piso y se siente completa y totalmente bien.

    Todos a su alrededor parecen haber salido de su burbuja y darse cuenta de lo que sucede. El gigante avienta un golpe seco hacia una de las piernas de Connor pero, por más que eso duela, no se deja caer. Toma a SU demonio infernal, le da otra patada a lo que ahora es un gigante en un intento desesperado por levantarse y sale de ahí casi arrastrando a la pequeña que pelea entre sus brazos.

    Corre, y corre, y corre y la música sigue, y sigue, y sigue y el intenta, e intenta, e intenta. Golpea gente, avienta brazos, toma a la pequeña de nuevo entre sus manos. Y camina de nuevo y siente que lo persiguen, pero no se detiene a ver quién. Sabe que es cuestión de tiempo para que los encuentren y solo tienen una oportunidad.

    Por fin encuentran la entrada, el aire frío de la noche les golpea el rostro a los dos. Connor arrastra a su demonio hacia su auto. No le importa cómo se llama, no le importa quién es, no le importa si vino o no con alguien. Pero primero muerto antes que dejarla a merced de ese maldito y estúpido gigante.

    Le quita la alarma a su Ferrari, mete a la chiquilla en el auto, la cual está complétamente perdida. Corre hacia el otro lado, se mete al asiento del piloto, enciende el auto y arranca. El Ferrari ruge y acelera. Sale a toda velocidad del gran estacionamiento y pronto los dos se ven en la carretera.

    Respiraciones pesadas inundan el auto, el olor a hierba y sudor humano también. Es desagradable pero por el momento no importa, lo único que importa es que están a salvo y nadie los persigue.

    Connor observa por primera vez a la pequeña que está a su lado, tiesa. Su cabello sigue cayendo por sus costados, mochila de Hello Kitty sigue colgado en su pecho, su piel sigue siendo pálida pero ahora con un suave color carmín. Lo único diferente son sus ojos.

    ¿Quién eres? Pregunta ella con voz tintineante.

    —Connor Contesta él y graba en su memoria el canto de su demonio.

    Soy Skylar. Mucho gusto, Connor- Y en ese momento se gira y observa al hombre que tiene a su lado.

    Connor abre los ojos al encontrarse con su mirada y el aire deja de golpe su cuerpo.

    Sus ojos… sus ojos no tienen color. Sus ojos están completamente negros, no hay atisbos de azul, ni de gris… ¿Sus ojos? ¿Qué le sucede a sus ojos? 

    Si no fuese un hereje, diría que ella sí es un demonio hermosamente perfecto.

    Skylar lo observa con una sonrisita cínica y su boca se abre para murmurar.

    Booh Susurra suavemente y Connor, con todo y sus 80 kilos, salta en su asiento.

    ¿Qué mierda fue eso?

    Skylar, por su parte, se ataca de la risa y se toma de los costados porque esto es DEMASIADO GRACIOSO.

    No te preocupes, no muerdo Contesta con una sonrisa.—. Digo, a menos que quieras.

    Connor niega con la cabeza ¿En qué momento esto le pareció una buena idea?

    Entonces, Connor, ¿Hacia dónde vamos? Pregunta ella acomodándose en el confortable asiento de cuero y cerrando los ojos.

    Mi PentHouse. ¿Por qué tus ojos están tan negros? Contesta él poniendo toda su atención en el camino.

    Cocaína. ¿Por qué a tu “Pent house”?

    Porque dudo que quieras que te lleve de regreso para que tu amigo el gigante te golpee. ¿Sabías que la cocaína es mala?

    Gracias, papá. Estoy consciente de eso. Y no… no deseo regresar. Me gusta tu auto.

    De nada. Lo sabía  y a mí también me gusta, por eso lo compré.

    Y después de ese raro intercambio de palabras los dos se echan a reír. Ella porque piensa que realmente es gracioso que él no la conozca y la proteja o algo así y él porque encuentra encantador el sentido de humor de su maldito demonio infernal.

    Connor acelera, el Ferrari vuelve a rugir y Skylar sonríe.

    Los dos observan la luna, frente a ellos, y es hermosa.

    Ella canturrea una canción por lo bajo y él escucha, hechizado. Es hermosa, su voz es hermosa.

    Todo es un sueño.

    -I saw a UFO and nobody believes me…- Canturrea ella al son de la música en la radio y sonríe.

    Y su sonrisa diabólicamente cínica manda escalofríos por la espalda del hombre que se sienta a su lado.
    Y él sonríe de regreso… porque comienza a acostumbrarse a esta sensación. Y le encanta.

    ... El problema era que ninguno de los dos sabrían cuánto.

    Cause the lights, were shining ever so bright 
    In my hand there's a pulse of my beating heart 
    Biting my tongue there's a plastic man on the telephone.











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